martes, 25 de septiembre de 2012

Control

Hay muchos yo dentro de un solo yo. Uno prefiere caminar por la marea cuando está baja, pero es solo uno. Hay cosas en que los otros yo no pueden avanzar, simplemente porque son incompletos. Todo se soporta de lo otro, como un montón de tarros atados con una misma lana; aveces suenan uno con el otro, aveces lo hacen solos, se golpean con el entorno o entre sí mismos, se cortan del montón... y aveces se enredan con otros manojos, los cortan, y esos yo son cortados.

Todos ellos, uno solo. Un gran y caótico entramado. Así es como es todo, incluso el yo. si me pongo a pensar en considerar en una generalidad - lo que en realidad estoy ahora pensando en algún lugar de mi mente-, solo eclipsa a los otros yo. Otros pueden decir, bueno los detalles, eso es lo más excitante; lo mejor es el placer de los otros; o mi propio placer con lo que puedo y ellos no pueden hacer, etc.

Well, creo que es momento de capitalizar a un yo. Debería hacer una trivia, intentar identificarlos uno por uno, pero en realidad, sólo sigo la constante y me intereso sólo por uno (?). Lo que tengo totalmente claro, es que el momento es inminente y, en realidad pudo haber sucedido antes.

Esto porque, en lo cotidiano, se suelen olfatear antes los sucesos. Son viñetas que de alguna forma llegan a tu poder, y solo hay que ir formando la calle, mientras el tiempo y las personas pasan por delante. También se percibe cuando un suceso ya no aconteció, y bueno, aveces es una pena, o bien un alivio de tensiones.

Está claro que sucederán eventos, y hay que esperarlos con las manos listas para golpear primero.

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