"No hay rumbo, vida", le dije mientras ibamos caminando por el sendero que conducìa hacia el lago. El canto de los árboles era muy confortante. Es difìcil poder descifrar què dicen. Aveces evocan oscuras imágenes, no obstante aquel dìa no fue así.
Curiosamente pasa que los árboles viven 'poco'. Sus siluetas nos parecen a una piedra, a un cerro más. Viven poco dentro de nuestras vidas. Me parece que todo esto ya lo escribí antes...
En todo caso, "no hay rumbo, vida".
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta