
La estética que se forma implícitamente termina por ser nuestra ética.
El ir en contra de ella provoca una crisis ético-existencial que culmina en el desarrollo de una nueva ética.
El ir a favor provoca un vacío.
El ir en contra de ella provoca una crisis ético-existencial que culmina en el desarrollo de una nueva ética.
El ir a favor provoca un vacío.
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