viernes, 4 de septiembre de 2009

Acercar

El paraguas jubilado cumple con protegerme. Miro al cielo, evito ver hacia la oscuridad, pues dicen las voces que ahí no hay que acercarse. Dice la voz, vé por allá. Las lucesitas de la calle se reflejan en las pozas de chocolate. Mis pisadas arenosas me recuerdan lindos momentos... personas... melodías.

Un chofer que me recuerda a mi padre es el primero en pasar:

-Buenas tardes..
- Buenas noches.
- De buenas no tienen.. casi nada!
- Claro! jejej.
- Fuerte la lluvia, no ha parado...
- Sí, pero es bueno.. este año ni ha llovido.
- Eso sí.. llueve de arriba para abajo! Se imagina que lloviera de abajo para arriba? Estaríamos todos hechos pichí.
- bueno, por lo menos usted dentro de este colectivo se salvaría.
- Jajajá! . Tanto vehículo y niún pasajero.. ahora todos con auto.
- Sí.. con el tiempo habrán muchas más restricciones y recién ahí se ordenrá un poco la cosa..
- También.. claro ahora todos tendrán que usar bicicleta!
- De hecho, en Concepción se ampliará la ciclovía, por lo menos hasta la "U de Conce".
- Mish, qué buena. Mejor uno tiene un "yet" y se vá de una, jaaajá!
- Como el Piñera ése!!
- Claro! esos viejos ricos! Que explotan al trabajador y se hacen más ricos. (hola, compañero!)
- Sí.. viven sin vida, les pagan mal y andan en consultorios.. donde atienden como les da la gana..
- Claro pueh, hija. Todos esos abusos a la gente y uno cada dñia mas pobre!. Hoy voy hasta el puerto y de ahí me vuelvo a mi casa. No saco nada con dar una vuelta más si adelante están los (colectivos) y me dejan sin pasajero!
-Sí.. qué mal eso..
- Ahi! hay dos.. tres! ¿Ve que mi Señor no me ha dejado solo? (mirada esperanzadora..)
- (Sonrío). Me deja en la esqunita de ahí, por favor...
- Altiro, hija.
- Ya. Cúidese caballero, que le vaya bien, adioos!
- Gracias, hija!

El toque cotidiano, un diálogo con un padre que encontré en el colectivo al que a veces me subo por las tardes. Como aquella sonrisa de la señora de la fila del Doggis, como el trato del auxiliar de la biblioteca central. Como a la señora del almacén que podrán faltarle modenas para el vuelto, y se pone nerviosa.Todos tienen algo que manifestar.

"Hola!", "no se preocupe mucho", "le ayudo?", "¡gracias!".

Una gota de vida entregada gratifica mucho más que una guardada n.n

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