En veinte días más acabará mi primer semestre en la universidad. Estudiar ahí es como si el viento sólo corriera más intenso, mucho más que el que sentía todas las mañanas al pasar en frente del puerto.
Me estoy formando, alineando. Se me han pegado mañas y adicciones, han intentado estructurarme y creo que poco a poco lo hacen.
Porque la merde de pirámide inversa y el pensamiento interpretativo constantemente me webean. El expreso moccaccino y la leche achocolatada juegan a la oferta y la demanda y me obligan a cambiarlos de orden. La tintura de nueve noventa y el pelo entablado inducen una réplica de mi imagen en las niñas que veo (que me ven). Los cuerpos cavernícolas con mentes transpersonales se me confunden con los de apariencia púber e ideas maquiavélicas…
Algo me dice que tengo fiebre, y que no es precisamente por el penquista smog que respiro todos los días.
A cada momento, en cada pensamiento, no puedo evitar odiar(te). Pero la intención es buena, necesito salir de aquí.
También la siento en el agua fría
Mi destino ha llegado a su fin, allá me espera...
Estoy frente a la muerte que está de pie delante de mí otra vez
Me toma en sus brazos y me lleva lejos de aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta