Las tareas domesticas asignadas y los traumas que dejan... como por ejemplo odiar por un buen tiempo los limones.
Se acercaban las siete, y la querida madre de esta adorable niña le asigna una tarea poco común de la cocina, exprimir unos cuantos kilos de limones. Vaya a saber uno que estas costumbres de exprimir limones y dejarlos en el congelador fueron pegadas por aquellas amigas de Miami, a las que la querida madre estima tanto, taanto como para copiarles esta costumbre de meter en bolsitas todo tipo de verduras (el jugo de limón también) y es seguida hacerlos sufrir en el congelador... todo para comer "sanamente" sin químicos desde las procesadoras.
Como decía, esta adorable niña comienza con sumisión su tarea. Cuchillo en mano, limón tras limón por la mitad, rápido mas rápido... ! mutilando los pobres limones. Luego en la siguiente herramienta de tortura, el exprimidor, observa el perfil de cada triste medio limón. Unos secos, otros extrañamente de dulce apariencia, otros de falsa cáscara que no tienen nada y muy poco adentro....
Pero el tiempo pasa y los limones siguen ahí. Continúa, cuando llega al último limón, con alegría comienza la cuenta desde uno hacia diez, las vueltas del exprimidor... Y el fin llega.
Entonces la alegre niña ve su tarea cumplida, un tanto llena de jugo ácido en sus manos, pero tanto sacrifico... !
En fin.- Ahora la feliz niña se va a dormir porque su feliz madre esta harta de que esté escribiendo y tecleando ¬¬
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