miércoles, 19 de septiembre de 2007

Cielo

El perderte ayer

arrastrándome en una nube

en busca de ti, cielo

No sabes lo difícil que fue.


Me pregunté si fuiste donde el sol

Busqué, te habías ido

- pero en verdad así no fue-

Y sentía el murmullo de las estrellas tras de mí


Me adentré en las sombras de la luna

tanta tristeza ahí..

Me dijeron que era imposible,

que alguien como tú no estaría ahí.


Rendida me tendí en las nubes

Dormí un poco, estaba cansada;

entonces sentí tu abrazo

sonreí y me desvanecí.


Estaba ciega de tanto sol;

adquirí el miedo de las sombras;

las estrellas ensordecían mi mente

Pero tú, cielo, curaste todo mi mal

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Suave brisa

Dulce amado mío,

Ya la luna se ha posado en los cristales

Adorna cuan diseño de vitral

Y se proyecta en tus ojos

Inmensos, locos por mí.


Qué ojos han visto realmente mi alma,

Qué ojos han de anhelarme tanto

Qué mirar tan lejano se hace cada vez mas intenso

Sólo tú, tú que estás cada segundo aquí.


Ves el cielo que veo ahora?

Sientes el aire que me llena de vida?

No estamos lejos, amor

Tan sólo nuestro abrazo ha ser más intenso,

Así mis cabellos en el viento te acariciarán.


Cuando despierto cada mañana

oigo las sinfonías, miro al cielo.

Y sé que en un lejano lugar

Estarás tú, mirando el mismo cuadro,

En donde nuestras almas se reflejan.

jueves, 6 de septiembre de 2007

No lo hagas



Sabes que cuando abro los ojos cada mañana, y veo poco a poco mis pestañas, también pienso en las tuyas que siguen durmiendo muy lejos de mi? Siento que muchas veces nunca te dije que te quería, que te amaba demasiado, lo siento por mí porque ya no soy la misma de antes.


Es difícil cambiar, muy doloroso. Comenzando por sentir, sentir , o reconocer. Reconozco que te amo mucho, que sin ti ya mi vida no es igual, que si tu te fueras para siempre no sé qué sería de mí, que a esta hora lunar no me interesa lo que ocurra en las horas de sol que debo vivir mañana y siempre… Siempre me viste serena, calma como agua que ahora brota de mis ojos y llega al papel goteando. Y desde ahí yo no recordaba sentir nada. En la agonía de tu ser, yo estaba calma. En la desesperación yo era la palabra que a nadie le brotaba. Recuerdo la densidad de mi sangre aquellos días; esa aguja que no se llenaba de mi líquido; las lágrimas de dolor tuyas, tus heridas, tu amargura, tu odio inexplicable hacia todo, que también quizá me hirió…


El caso es que en ese momento no sentí nada, la herida comenzó por dentro.


Pasaron los días, pasaron las tormentas, hubo un poco de sol, pero otra vez llegó a mí una nube gris. Tus ojos se volvieron intensos, ya no eras. Mi espejo se había partido en mil pedazos.


Ahí sentí lo que era la soledad del alma, Hoy ahora sí, luego de muchas lágrimas y tiempo recorrido, te digo que te amo demasiado como para odiarte.

Creo que eres mi cable al paraíso y necesito oír tu voz.Como el destilado de cada viernes. Como la weed regalada que debería evitar.

Te dije en mis pensamientos hace años y lo logré verbalizar hace poco: debía cortarlo en ese momento. Ahora no sé si pueda. Cambiaste mi percepción del odio, por no tener límite para mi autodestrucción y autosabotaje.

Sería ideal ahora bien, ver la lluvia caer y destruirnos juntos tras el paso del tiempo.